Boda en Londres - Kim & Tony

Cada vez que me pongo delante de la pantalla a intentar hablar sobre esta boda, me invaden muchos sentimientos y mi mente no es capaz de ordenarlo todo. La boda de Kim y Tony fue, a todos rasgos, un antes y un después.

Cuando Kim me escribió buscando un fotógrafo de bodas natural, que no buscase posados, y que hiciese un reportaje de boda bonito, pensé que había tenido suerte al encontrarme. Ingenua de mi: la afortunada era yo.

Kim y Tony Cooper se conocieron en la universidad, allá hace más de cuarenta años. Rápidamente se hicieron muy amigos, y al graduarse, siguieron con su vida. Kim se casó, y así lo hizo también Tony. Sin embargo su amistad no menguó y siguieron viéndose. La vida a veces te quita aquello que amas y tanto Tony como Kim perdieron en su largo camino a ambas parejas.

Pero el destino es tremendamente caprichoso y cuando ya parecía que no volverían a verse nunca, coincidieron en una boda. Y es que siempre diré que en las bodas hay amor donde menos te lo esperas. Pasaron toda la noche hablando como unos adolescentes, y desde ese día hasta hoy.

Ahora, a sus 65 y 63 años respectivamente, Tony y Kim, después de viajar por el mundo, han decidido darse el sí quiero en el jardín de su finca, en una pequeña boda íntima en Sharpthorne, UK, al sur de Londres.

No sabría deciros cuánto ha marcado esta boda para mí. De las últimas que realicé antes de venir permanentemente a España, sin duda una de las historias de amor más bonitas que he visto jamás, y también de mis primeras bodas en solitario. Todo en si se alineó. Ese día el mundo me hizo sentir tremendamente agradecida. Y de todo lo que viví y de todos esos momentos de piel de gallina, me quedo con las últimas palabras del discurso de Kim:

“Cuando le conté a mi familia, a mis amigos, que iba a casarme ahora, a mis 63 años, después de tanto tiempo, de haberme casado hace años, de todo lo vivido, muchos me han preguntado ¿por qué te casas ahora, que ya casi no merece la pena con el poco tiempo que queda por delante? Y yo ahora, a todos, os digo: precisamente porque no sé el tiempo que me queda, quiero casarme con él. Las cosas que quieres hacer hay que hacerlas, y cuanto antes, mejor. Porque nunca sabes cuánto tiempo más tienes guardado.”

Por muchos más, Kim.

 
 
 
Krístel Aragón